Me arme de valor y comencé a caminar hacia mi infierno
particular. Dirigirse hacia la presentación de
primero de bachillerato sin conocer a absolutamente a nadie era tan poco
apetecible como tragarse esos jarabes tan asquerosos que pretenden curarte la
tos pero te dejan un sabor amargo en la garganta durante la próxima media hora.
Respiré hondo tres veces, y giré la esquina de la calle. <<Ánimo,
Hannah>> me dije a mi misma.
---------------------------------------------------------
Me quité las zapatillas con solo un movimiento de pie y me
tumbé en la cama a llorar. El día no había sido tan malo como esperaba. Había
sido muchísimo peor. No quise hablar con nadie ni incluso cuando mi madre se
ofreció a ver conmigo mi película favorita. Me sentía un bicho raro entre tanta gente y
solo habían sido unos pocos minutos.
Al rato me quedé dormida abrazada a la almohada.
Mañana iba a acabar destrozada.
En todos los sentidos
posible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario